Advertencia

"Las personas que intenten descubrir motivo en esta narración serán enjuiciadas; las personas que intenten hallarle moraleja, serán desterradas; las personas que intenten hallarle una trama, serán fusiladas. "
Mark Twain

miércoles 4 de noviembre de 2009

Abdomen Algente

Chiquita pequeña,
caracol azul:
quiero hacerte sentir diente de león.

lunes 26 de octubre de 2009

Conjugaciones

Llevo días buscando un verbo.
Y hoy tropecé con enroscar
trepado en un palo de mangos,
comiendo la cosecha de la abuela.

Yo me enrosco
(solo y
pintado de azul y anclas viejas).

Vos (qué delicia verte,
así pequeña y poderosa)
te enroscás.

El y ella
(simplemente)
se enroscan entre sí.

Nosotros (en una cama,
o sentados mirándonos a los ojos,
o nada-ndo) nos enroscamos.

Vosotros (dichosos, vosotros)
os enroscáis.

Y Ellos
y también Ellas,
(con todo el empuje minotáurico del libre albeldrío,
y el gozo centenario de los que llevan práctica)
se enroscan.

domingo 25 de octubre de 2009

Tipografíeme

Yo conozco pocas tipografías. Digamos, dejando de lado las Arial, Calibri, Times y Verdad de siempre (ah, y Tahoma y aquella Comic Sans), pues soy un brutal inculto. Un grandísimo y desconsiderado inculto.

Y uno tiene el reto diario de definirse. Hola profesor, este es mi trabajo. Soy un estudiante absurdamente genérico que no puedo pasar más allá de la tipografía que tienen los otros trabajos.

Mire, don Octavio, este es mi curriculum. Si de veras, yo soy muy chiva. Vea, deme un segundo y le enseño... Sí, ve, acá. En otro logros. Dice: "dos libros de cuentos". Claro, que mi currículum pinta normal, viera que es que...

Hola amor, como estás. Te escribo desde una silla oscura en Samoa Oriental. Te quiero. Me asomo a la ventana y el Pacífico no deja de crecer. Lo cambio ya por cinco minutos con vos. Te amo. Me hacés falta. Yo sé que la letra no lo deja ver. Si te la escribiera a mano verías la letrita quebrada y un par de lágrimas manchar el papel.

Lo que pasa es que usted y yo vivimos en un mundo tipográfico. Mis bisabuelos probablemente se quejaban de que las cartas hacían todo menos personal. Pero le cuento algo? Eran más humanas.

Qué rico es comerse las esquinas más perdidas de una escritura conocida. Y no solo eso. Una amiga mía escribe con rosado y le queda lindísimo. Dan ganas de beberse las palabras. Yo lo hago en un despelote, pero así soy. A lo loco se vive mejor, dijo la Celia (o creo que fue ella, total no sé).

Por dicha en AIM soy "MS Sans Serif, Bold, Navy Blue, 10". Y decir esto es peor que revelar mi ADN, el número de mi cédula o el PIN del celuarl. Pero lo digo porque hay unas con letras moradas, otras que no conozco porque Facebook chat no permite esas cosas. Y otras grises y torcidas. Hay de todo.

Y es que las tipografías son como los ojos. Como el color, el brillo, el tamaño, el asombro escondido tras un papel finísimo en la pupila, la pasión. Lo jodido, te lo digo yo y decime vos si no es cierto, es que nadie se asoma. Yo veo muchos ojos y otras tantas tipografías a diario pero como que no las veo con calma.

Qué lindo ese multicolor de cada conversación, de ese mundo mágico del chat, tan oscuro e impersonal. En fin, si poco sé de las tipografías, menos sé del mágico bicho que pulsa la tecla que crea la tipografía maldita. Y ese animal oscuro capaz de ese impulso creador, tan total y redondo, no merece toda la atención del cosmos?

lunes 19 de octubre de 2009

Decimotercera carta a una amante

Tras doce cartas, muchos besos y otras tantas infidencias bajo las sábanas, yo creo que es hora de alisar la colcha de la cama, lavar los platos del lunes pasado y dejar caer un par de hechos sobre la mesa.

Amor (se vale que te diga así? igual ya está escrito y una carta con tachonazo no es carta real, entonces lo dejo así), es curioso como uno aprende. Digo, el simple proceso cognoscitivo básico. No sé cómo lo manejarás vos, pero siempre ha sido un misterio hondo para mí.

En algún remoto país de mi infancia, seres maravillosos de idiomas esdrújulos me introducieron a los deseos. Más que a los deseos, porque esos vienen de fábrica ("Para Navidad, una caja de herramientas" o "Quiero subirme al árbol más alto del mundo), aprendí por primera vez a recibir un deseo que me gané.

Solo como nota, porque me parece justo que sepás, los deseos se manifiesta en muchas formas y todos vienen de Poderes diferentes. Hay deseos que regala el Viento, hay deseos que regala la Ciudad, hay deseos que regala la Naturaleza y tantos otros que no pueden contarse con dedos humanos.

De chiquillo, me supe los básicos. Si estás boca arriba una noche y ves pasar una estrella fugaz, podés cerrar los ojos rápido y pedir un deseo. Cada vez que se cumple año se gana un deseo, que debe ser ejecutado en el acto o de lo contrario se pierde.

Vos tenés que saber que los deseos se ejecutan en el momento o mueren asfixiados en la atmósfera terrestre. Pero eso ahora no.

Después aprendí deseos más complejos. Si cuando volvés a ver al reloj son las 11:11, tenés derecho a pedir un deseo mientras dure el minuto. Muchas veces perdí deseos porque llego el 11:12 y no logré formular nada. Evitalo si podés, se siente mierda uno.

Otro chiva: si vas en un carro, y ves una ambulancia, hacés que la agarrás con la mano. Y después la dejás guardada en el puño, como si la tuvieras atrapada y se la tirás a un carro rojo (que no sea taxi), un señor que maneje con anteojos oscuros (que no sea taxista) o un perro en la calle. Ese es otro deseo.

O mirá. Va un policía. Lo agarrás igual que a la ambulancia y después se lo tirás a un carro que tenga la direccional puesta. Pero no podés hablar entre agarrar la patrulla y tirarla.

Con los camiones de bomberos aún no he aprendido ninguno.

En fin, esto te lo cuento porque hace unos meses gané un deseo con unos pájaros que volaban en V hacia el sur y pedí una mujer. Claro que con el deseo entré en mayores detalles en su momento, pero a vos te basta saber que cuando llegaste me di por satisfecho, basta y sobra como decía un tío mío.

Y en el tiempo que hemos mandado cartas y besos y conocido parques y todas esas cosas, cada vez que tenía un deseo pedía, de la manera más cursi, algo con vos. Soy un güevón, yo sé, pero así soy.

Pero hoy me encontré un deseo escondido en la Avenida Segunda y no supe qué pedir. Claro, tenía presente lo nuestro y la decimosegunda carta que me mandaste vos, pero no me nació. Abrí la boca, te lo juro, pero las palabras no se animaron.

Entonces se me murió el deseo. Entre la mano y la boca. Agonizó frente a mí y me tocó prescenciar su muerte por asfixia y me sentí ruín. Yo lo dejé morir, y el problema es que vos lo dejaste morir. Bueno, nosotros.

A ver. Ya llegamos a un punto en que somos tan felices, somos tan chivas y logramos de manera tan exhaustiva cada alegría que el mundo permite que no tengo deseos. Mirá, la carrera se me hace opaca. La familia, bien por dicha. El dinero no es problema. Y vos llenás lo que falta.

Nos fuimos de culo verdad?

Entonces hoy me propuse escribirte esta carta y contarte que mi próximo deseo sea que vos y yo terminemos. Claro que un deseo no se cumple si se revela a alguien más, pero espero encontarme otros deseos aparte de ese que malgastaré. Ahí veré qué será lo que pido, porque a cómo van las cosas, solamente una idea me llega a la mente.

Y no voy a volverte a decir cuál es.

Acordate de lo que te digo para que nunca se te muera un deseo, porque dejar morir un deseo es la cosa mas inhumana que uno puede hacer. Un beso, nos vemos el jueves.

domingo 13 de septiembre de 2009

Agosto Cero Nueve

Esto no es un poema.
Es apenas un breve recuento
de dos disfraces en el teatro,
un árbol universitario
cuatro buenos filmes
dos mujeres que supieron que son hermosas
(y otras tantas que aún falta decirles),
papelitos jugando escondido en la librería
una sala de cine a solas,
diecinueve risas en un Puerto,
medio litro de ron,
un (primer) bajo,
un curso bien feo
y un par que se dejan rescatar,
un poema que no es poema
y creo que algunas tonteras más.

Ah, y la mujer más linda del mundo
el trece de agosto (y el veintiséis)

Yo le dije,
esto no es un poema,
este es apenas un recuento,
brevísimo, por cierto,
de agosto cero nueve
en las botas de Diego Arguedas.

Ahora sí,
cómo le quedó el ojo?

miércoles 26 de agosto de 2009

Confesión en una banca

Usted ya habrá escuchado muchas veces esto, pero así son las cosas, usted es realmente linda y se lo tengo que decir. Yo sé que su novio anda comulgando, los he visto de la mano toda la misa. Usted le dio un beso muy tierno cuando le deseó la paz. También me la deseó a mí, me vio a los ojos y yo la vi a los suyos, y usted alargó la mano para unirse a la mía. Le molesta que use el verbo unir? Discúlpeme.

Pero usted es realmente muy linda. Y su novio hace la fila para llegar hasta el padre y se lo digo ahora: "Señorita, con todo respeto, usted es realmente linda". Por qué me dice "gracias" con ojos abatidos? Su novio no se lo dice con frecuencia? No digo que yo se lo diría si fuera su novio, porque de eso no se trata, pero igual.

Usted ahora se volvió para el frente (ninguno de los dos fue a comulgar, verdad que no?), pero igual se puede sentir la tensión. Es quebradiza. Pero igual queda la ceniza. No digo que hubo fuego, ni candelas, ni siquiera brasas. Mire que ya viene su novio, ahora va a sentarse aquí y usted no le va a decir nada, por ahora no, no va a decirle: "El muchacho de atrás me dijo que soy realmente linda", porque usted sabe como somos los hombres y tal vez se levante a romperme el hocico. Con y sin razón, diría.

Pero mientras acaba la misa y hasta el lejano momento en que caminen ustedes hacia su carro (o el de él, es lo mismo), mi confesión va a ser un secreto suyo y mío. De nadie más. Igual después su novio va a enterarse y va a querer soltarme un puño en la cara, pero no va a saber como usted y yo Sabemos. Es reconfortante saber que por unos breves minutos, sólo usted y yo poseemos la Verdad y por más que el resto del mundo trate de adivinar, solamente nosotros sabemos.

Es lindo decir nosotros sabiendo que usted es tan linda. Nosotros sabemos, usted, señorita, y yo. Nosotros.

No se le olvide.

lunes 3 de agosto de 2009

Porque hoy es Jueves y jugamos Fútbol

"Cómo vas a saber, querido amigo,
cómo vas a saber lo que es la vida
si nunca, jamás, jugaste al fúbtol"
Poema al Fútbol
En nuestra cancha empatamos a dos, somos unos animales, las que botamos frente al marco no las cobran el próximo partido decía Cantera y el Pato, no no, pero vamos a sacarles un uno cero en el cole de ellos, y Rolo, hijueputa yo si perdemos allá, y el Profe mirándonos desde una esquina, hablamos el martes en el entrenamiento, dijo, y salió del vestidor con el saco de las bolas y la libreta mágica.

El martes movimos poco la bola, el Profe habló un buen rato, vamos muchachos, nos decía, este es la última oportunidad de muchos de ustedes, y nosotros, sí profe, nosotros sabemos y nos daban más ganas de meterle uno o dos o cuatro a cero en el otro partido. Mucho físico hicimos, y Mendoza, que ya me vomito, que ya me vomito y los que podían le gritaban: maricón, florcita y él levantaba la cabeza y seguía corriendo.

Jugamos partido el jueves, en la buseta vibraba el silencio, el Profe garabateando en la libreta mágica, los muchachos alistado las botellas de agua. Contemos carros, dijo el Negro, yo pido los azules, yo los rojos, esos no valen porque hay muchos taxis, los del fondo jugaban blackjack con unas cartas viejísima que sacó Cantera y apostaban tareas y raciones de almuerzo.

El Profe esperó a que nos vistiéramos en el camerino y habló largo y grave, muchachos esto es de ustedes, y todos con respeto. Salimos jugando igual que la vez pasada, solo que ahora entra el Flaco por Mendoza, y todos con ganas de meter uno o cuatro goles, Mendonza tranquilo que igual jugaste como un campeón y Flaco feliz porque venía saliendo de lesión y el Profe confiaba en él. No te agüevés, que igual hay noventa minutos y podés jugar, vamos, salgamos a la cancha a ver qué pasa.

Los de rojo estaban en la cancha, veníamos los de verde del camerino, Pato que nos decía frente en alto y que nadie afloje y Cantera sacando pecho de paloma, porque él no ocupa que le digan nada, casi ladrándole al primero que se topa. Mirá, sacaron a todo el colegio a ver el partido, son como cuatrocientos alrededor de la cancha, sí pero gritan como trogloditas, un montón de idiotas, eso es lo que son, y el Profe, el primero que suelte un puño o un empujón se va directo a la buseta y todos, sí señor.

Está de negro el réferi, sí y va a llover feo, mirá que buena está aquella morena, el Profe quita un grupo que estaban en el banquillo y bueno, vamos nosotros al centro de la cancha que nos llama el Pato, a ver que nos dice, y Pato, maes bueno este es mi último año en el cole y nunca habíamos llegado tan lejos, a ponerle güevos carepichas y todos con la sangre hirviendo y Toto hace la oración del fútbol que aprendimos allá cuando teníamos ocho años y andá al marco Toto que ya comenzamos.

Es que ya sólo nos queda este año, se nos va octubre y el calendario se quedó corto en la pared y vos el próximo año vas a estudiar Derecho y Mendoza va a ser Ingeniero y los que se van a estudiar afuera, nos toca ahora mae, yo sé que después vas a una privada y casi no nos vamos a ver, pero eso no importa porque hoy es jueves y jugamos fútbol contra el Calvo Roldán y les vamos a meter uno o dos o cuatro cero.

Que bonito cuando antitos de que el árbitro pite estamos todos como piezas de ajedrez, mueven la bola ellos, señor pite por favor, déjenos jugar que venimos a callar a cuatrocientos hijueputas, pite señor, déjenos jugar. El que está frente a la bola es un trol grandísimo, Pato nos dijo que hay que marcarle fuerte la zurda y es pan comido, pero mirá que ya movieron y vienen, ya movieron.

Solo hay un modo de jugar estos partidos, y Toto, marquen, marquen, nadie se mueve en la línea de cuatro, no me vendan, y el Flaco pidiendo un pase allá en la banda derecha porque está solo y Cantera, tomá Flaco y allá va, dale Flaquito, meté un pase, mirá al Negro solo adelante, Flaquito querenos, hacé el pase, vos sabés que si seguís vos solo te van a comer vivo, y ya hizo el pase pero al Negro le ganaron por medio cuerpo que le sobraba al de rojo, y vieron carepichas, esa es solo de advertencia, venimos a empujarles cinco, preparen un saco industrial porque pagan la puya.

Son como quince minutos de empujar para arriba y meter la pierna duro, que nadie haga caso lo que gritan afuera de la cancha nos dijo Cantera y todos sorprendidos porque él siempre es el primero en enojarse y Pato, vamos que lo tenemos, armemos bien las filas para poder atacar con calma, que los árbitros han pitado bien hasta ahora, este partido es nuestro y el Profe, Cantera, soltá la bola más rápido y abran la banda con Guille.

Una de esas subimos, tiro de esquina y quedamos tres abajo, vayan alcen la testa y déjenla jadeando contra las redes, saltá Negro que son grande, pero agarró la bola el otro equipo y la mueven rapidísimo, vuelvan que nos agarraron mal parados, el Profe como loco desde el banquillo y no es culpa de nadie sino que encontraron un hueco que nunca hubo y hacete grande Toto, ya van varias que nos salvás en el partido y Pato, bajen, bajen, pero no hay modo, el cabrón tiró la bola a la otra esquina y lo que se oye es un eco de cuatrocientas gargantas, el Profe, no pasó nada, no pasó nada y ármense de nuevo.

Jugamos lindo, de veras que sí, armamos unas cuantas por la banda de Guille que podía sentirse el miedo de los de afuera del campo y toque balón con calma mae, si ve el hueco ponga el pase pero no se desespera, vea la calma de Cantera y el Negro recibe la bola cerca del área y tomá Muñoz que vos sabes hacerlo, encara al arquero, qué elegancia tiene para tirar un globito y en el banquillo todos mudos, siguiendo la parábola tremenda que traza la bola hasta colarse entre los dedos inútiles del otro portero y el vertical derecho.

Ahora sí, vení y gritá, ahora que griten gol los cuatrocientos a ver si pueden, somos solo once en la cancha pero los callamos y no se escuchaba nada afuera del campo, solo los rugidos desgalillados del banquillo verde, pero el Profe, no ha pasado nada, todavía nos faltan goles, sigan empujando.

Muchachos, empezó a llover y la cancha es puro barro, ahora se juega el partido con el corazón en el tobillo izquierdo y los pulmones en la mano, la lluvia no deja ver claro, no ceda un centímetro la defensa, no entregue un balón el medio campo, Negro, vos meté codazo porque ya vimos que te están pegando duro allá arriba y Toto es un berraco imbatible que no ha dejado pasar una.

Las bolas se suceden unas a otras, primero encaran ellos y Pato se cuadra sólido abajo y después moviendo al equipo por las bandas, qué bien que juegan Guille y el Flaco, y Toto, fuerza arriba, no pasa un solo pase del mediocampo y el equipo entero que responde como vikingos, porque el Profe sigue gritando que es nuestra última oportunidad y todos los sabemos y por eso metemos el pie aún más duro.

Una de esas jugadas, apenitas iba a acabar el primer tiempo verdad mae, se escapa un morenillo rapidísimo por la banda izquierda y corre Rolo a taparlo, qué lindo te barriste Rolo, sacada del manual de Fair Play, pero el réferi pita y se cuadra en el punto de penal y los de rojo saltan felices y sale Cantera endiablado a decirle hasta de qué se va a morir pero suena el Profe, Cantera, quieto y todos nos quedamos viendo como el otro pone la bola en el punto de cal y lanza imposible para Toto que se estira más allá de lo humanamente posible pero no hay modo, la pelota se escurre por el ángulo y otra vez la garganta enorme y tragarse esos gritos asquerosos.

El árbitro pita el medio tiempo y salimos hacia el camerino con la cara baja, el Profe cierra la puerta y mientras todos se hidratan nos dice, muchachos, ya no hay discurso que valga, están jugando bien, tienen el partido, solo sigan así, ahorita empatan de nuevo y vamos, que ganamos esto y vamos a la final nacional, ármense, no ha pasado nada, sigan divirtiéndose que así se llega al buen fútbol y salimos después de diez minutos al campo a sacar la casta.

Ahora movemos nosotros, no les regalés la bola Cantera, qué sabrosa lluvia, vos sabés como se juegan estos partidos, tenés pedigrí de campeón, los primeros minutos movemos la bola lindo, hasta que da gusto verlos desesperados de un lado a otro de la cancha, juguemos con clase gente y el Profe, sigan así muchachos, los tenemos donde los queríamos, sigan así.

Pero mirá que desgraciado el fútbol, nadie dijo que la vida fuera justa siempre dice el Negro, la bola es nuestra durante quince minutos y los tenemos como locos, pero en eso un saque de banda, se plantó en el medio de la cancha el diez de ellos y sacan uno o dos pases y acaban en el borde del área nuestra, sale Pato a romperles la pierna y tira el trol, pega la bola en una camisa verde y cambia totalmente de dirección, saltá Toto, saltá por favor, pero Toto iba por la trayectoria original y queda el balón en las redes.

Que tristeza eso del tres a uno, nosotros dijimos que le metíamos uno o dos o cuatro cero y ahora nos agarraron feo, con qué gana busca uno la bola al fondo del marco para llevarla hasta el centro del campo, Cantera, maldita suerte la nuestra y Flaco, no pasa nada, vamos que esto se remonta, qué corazón tenés Flaquito, por eso te queremos tanto, que dicha que volviste, que todavía tenemos dieciséis y diecisiete y podemos mover la bola y tenemos la magia en los pies, vamos a irnos arriba mi Flaco, tenés razón.

Mueven la pelota el Negro y Muñoz, y desde el banquillo el Profe, vamos que nos quedan quince minutos muchachos, un gol cada cinco minutos y cocinamos esto, pero parece que está desinflado el equipo, nos la habíamos creído con el gol de Muñoz pero estos pendejos la hicieron más complicada, ahora faltan solo dos para empatar y Rolo, no pasa ninguna bola, hijueputa yo si pasa una sola bola, tenés razón Rolo, vamos arriba que todavía no ha pitado el de negro, esto no acaba, mójese la cara con la lluvia mae, amárreselas que falta.

Otra vez armamos por el medio campo y alguien le pasa una bola al Guille que la devuelve a Cantera, parece que sí nos animamos y a Muñoz, que la pone al Negro, dale que es lo tuyo, se quita un baboso que llegó a marcarlo, ya encaró al arquero y alza el pie para el disparo, mirá que alto lo alza para tomar impulso y la bola apenas se cuela por el palo derecho, tres dos Negrito, te quiero Negro, vamos por la victoria, ahora falta otro y estamos, pero qué te pasa Negro, por qué estás tirado en el piso, mirá que el Negro ni pudo levantarse a festejar o a recoger la bola y Flaco, Profe, venga venga, que algo le pasó.

No nos hagás esto ahora Negrito, no ahora, y el Negro que intenta ponerse de pie, da dos pasos y cae de vuelta, perdón muchachos, me jodí feo, perdón muchachos, vos tranquilo Negro, que ya te movemos afuera del campo para poder empujarle otros dos a estos cabrones, no llorés que lo dejaste todo en la cancha, metiste el gol y ahora eso nos da aliento, yo sé que este año es tu último, pero el partido no se acaba Negro, nosotros seguimos, confiá en nosotros.

Entra Cucho por el Negro, dale Cucho a empujar los goles, que faltan dos, y que lindo ver a Pato romperse contra el delantero y Rolo que se tira en el charco más sucio para detener la bola, porque así es como se empuja un equipo, con garra, con cada hueso, con sangre en las rodillas, con la cara toda machada de barro y sudor, con todo, y el Negro desde la banda rodeado por quince o veinte de los de ellos y ahí va todo el banquillo a armarle bronca al que toque al Negro y a traerlo a nuestro terreno, Toto que se lanzó milagroso a parar un gol que parecía hecho, mirá a Cantera que sigue tocando la bola con calma, que espíritu de leyenda tiene el Cantera.

Dice el árbitro que quedan cuatro minutos, a romperse en la cancha, muchachos entrenamos todo el año para esto, suban todos, enseñémosle lo que es una remontada de épicas proporciones, que sientan esta furia nuestra, nadie puede detenernos y el Profe, suban suban, y Pato que apoya el ataque, con un gol forzamos el tiempo extra, te toca hacerte grande Muñoz, vos podés hacerlo, pero le metieron una patada fea a Guille y el réferi no pitó nada, dos pases y están en nuestra área, matalo Rolo, matá al hijueputa, pero Rolo llega medio segundo tarde y Toto nada pudo hacer.

Ahora sí saltaron los malditos de rojo y las cuatrocientas gargantas y el señor de negro pitó el final del juego, que furor ese colegio que parecía desarmarse, parecía que temblaba y nosotros esparcidos por toda la cancha, Rolo llorando en el piso y Cantera que quiere arrancarse la camisa, vengan muchachos, vamos a la buseta dice el Profe y va uno por uno levantándonos mientras atrás vamos dejando el Calvo Roldán hecho un carnaval, hecho un jolgorio, una fiesta que iba a ser nuestra, te lo juro que nosotros íbamos a celebrar el doble.

La buseta es un castillo triste, el Negro y Pato y Cantera y Toto y los que se van este año están desparramados por los asientos, mudos, y los que se quedan porque están en cuarto tampoco dicen nada, el Profe guardó la libreta mágica, se acabó muchachos, se nos fue el chance dice Cantera y nadie se atreve a responderle nada, sí, se nos fue, tal vez si ganábamos en casa salía la serie pero no.

Ya perdimos muchachos, ahora frente en alto llegar mañana al cole, cierto, que mañana volvemos al mundo real, los de cuarto año tenemos tarea de de Historia dice Rolo y Pato, nosotros unos ejercicios de trigonometría para doña Lucha, pero nadie realmente va a llegar a pensar en tareas o exámenes, van a llegar Negro y Pato y Cantera y Toto a decir, mierda mierda mierda y los demás van a dejar los tacos al lado de la cama, y mientras se bañen en sus casas van a decir, el próximo año muchachos, y Rolo, hijueputa yo si no ganamos el próximo año, hijueputa yo.